sábado, 2 de abril de 2011

Detrás de un día

Solo en algunas ocasiones, y puede ser repetitivo, me pregunto por qué soy tan diferente al resto o más bien me pregunto por qué es tan difícil ser distinto. Todo el tiempo en contra de los demás, no por gusto propio, sino por un mecanismo que así funciona en mi, químicos los controlarían, pero sería como un combustible que hace funcionar una maquina pero que también la corroe. Es como una tristeza constante o una alegría latente, nada me llena, porque estoy mal o porque realmente es algo que no llena. Por qué nacemos. Por qué nadie nos pregunta antes si queremos o no, mostrándonos en algún pseudo oráculo cual sería nuestra vida. No sé qué respondería, porque sé que ayudé a muchas personas en muchas cosas, con lo cual rompería todo avance ajeno.
Creía que iba a suceder solo una vez, pero sucedió una vez más justo antes de mi cumpleaños, un día antes de los 21. Entendí que cada aspecto que creía controlado me controlaba a mi, sin poder hacer nada. Imposible explicarlo, es como no ser reflejado en los espejos, o peor aún, no ver dónde están los espejos. Te dicen cosas como: “ya vas a entender” Entender qué. Nacemos para terminar muertos, desearía morir antes que todos así no sufrir ninguna pérdida, no pasar por ningún duelo, no intentar vanamente entender lo que nadie nunca entenderá.
Cuantas más personas uno quiere, más personas uno sufre. Que bien que hace llorar a veces, es como, nada. No es por nadie, es por todo.
Como cambié. Tímido y vergonzoso. Desenvuelto y delirante. Quizá sea eso. ¿Tendré que volver a ser el de antes?
Es solo eso, lo que me pasó un día antes de alejarme 21 años de mi nacimiento…