domingo, 22 de enero de 2012
Carta de un enamorado
Me preguntaron si creía en el amor a primera vista. No pude responder otra cosa que no fuera no. Cómo podría enamorarme a primera vista. Una sensación enorme como para simplemente ingresar por un solo sentido. Las personas son egoístas, se limitan a limitar todo. Enamorarse a primera vista. Qué quiere decir. Mirar a alguien y saber que debemos morir con esa persona. Tal vez eso. Que irónico. Sufren por lo que ven, por una simple imagen. Dicen que vale más que mil palabras. Entonces cuántas miles de palabras menos tengo. ¿Nadie puede enamorarse en la oscuridad? Deberían responder que no. La imagen sería negra. Como cuando un rollo se velaba. Esa imagen velada, no dejó de ser una imagen. Quizá nadie pueda mostrarla a un tercero, pero sí puede renacerla en sus pensamientos. La persona que preguntó aquello que desató este texto, obvió algunos detalles. La imagen no estuvo tan clara para él, como para mí. Cómo puedo enamorarme a primera vista siendo ciego. Simplemente siento, no veo. Y así, sin ver, logro enamorarme. Las voces son tan mágicas cuando cerramos los ojos. Me enamoro a primera escucha. Entienden ahora mi respuesta. Deben leer nuevamente el texto, pero esta vez, sabiendo que un ciego, también puede enamorarse.
miércoles, 11 de enero de 2012
El príncipe que no encontraba su cuento
Existe solo
una persona en la Tierra que logra enloquecerme y llevarme al borde del abismo
de la forma más literal encontrada en mi vida. Lo trasmuta, o trasmuto en
dolencias físicas sin sentido pero reales y potentes. Con solo no ver mi gran
don y habilidad logra todo lo mencionado. Nombrar a la persona no tiene sentido
alguno, porque no gano nada y hasta pierdo bastante. Me hace dudar sobre mis
valores, sobre mis creencias más inhóspitas. Voy a terminar creyendo que ser
uno más del montón y vanagloriarse de eso es lo que corresponde. Al final creo
que el sistema te captura y si no lo logra debe expulsarte, o debes
considerarte expulsado. Tal vez el plano tangible no es el que corresponde a un
pensamiento lírico y trágico sino a uno rutinario y extensivo de forma finita.
Imaginar el
final alivia todo. Antes era llorar, hasta que no alcanzó. Cuando no alcance
imaginar el último día será cuando deba vivirlo, hasta decir con una sonrisa,
hasta luego.
El diario
de una princesa. Pero la princesa se murió y el diario se extravió. Ese es mi
cuento. No puede ser contado.
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