Existe solo
una persona en la Tierra que logra enloquecerme y llevarme al borde del abismo
de la forma más literal encontrada en mi vida. Lo trasmuta, o trasmuto en
dolencias físicas sin sentido pero reales y potentes. Con solo no ver mi gran
don y habilidad logra todo lo mencionado. Nombrar a la persona no tiene sentido
alguno, porque no gano nada y hasta pierdo bastante. Me hace dudar sobre mis
valores, sobre mis creencias más inhóspitas. Voy a terminar creyendo que ser
uno más del montón y vanagloriarse de eso es lo que corresponde. Al final creo
que el sistema te captura y si no lo logra debe expulsarte, o debes
considerarte expulsado. Tal vez el plano tangible no es el que corresponde a un
pensamiento lírico y trágico sino a uno rutinario y extensivo de forma finita.
Imaginar el
final alivia todo. Antes era llorar, hasta que no alcanzó. Cuando no alcance
imaginar el último día será cuando deba vivirlo, hasta decir con una sonrisa,
hasta luego.
El diario
de una princesa. Pero la princesa se murió y el diario se extravió. Ese es mi
cuento. No puede ser contado.
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