viernes, 30 de diciembre de 2011

En su mayoría…

De pequeños nos dan siempre el mismo consejo: “Escuchá a tus mayores”. Considero que cuando alguien nos aconseja lo hace de forma parcial o no del todo comprensible. La parcialidad se da en que nadie determina, nunca, quién es mayor y quién no. Por significado de la palabra es “que excede en cantidad o calidad”. Suelen decirnos que aquellas personas con más edad que nosotros pueden aconsejarnos sobre “temas de la vida”. Tal vez, y en mi opinión, esta situación podía darse en una antigüedad medianamente lejana. Porque si nos ponemos a pensar en los avances de la tecnología y la velocidad de transmisión que esta le da a la información, un anciano, mayor según todos, estaría desactualizado con respecto a un joven de unos veinte años. Con lo cual, en este caso, el mayor sería el menor. El avance normal del paso del tiempo en un, ahora, anciano queda retraído comparado con los pasos agigantados que dan los jóvenes hoy en día. Tal vez los jóvenes logran alcanzar y hasta superar a un anciano con una fracción de su edad. Entonces la calidad y cantidad quedan relegadas al escarnio público. Cuando una persona queda desactualizada respecto del “funcionamiento social” pasa a tener un plano tan inferior como años de vida le queden. Esto no quita que sus opiniones tengan valor, pero pasa de real a histórico. La explosión virtual a las que están expuestos los jóvenes los somete a la radiación más letalmente importante. Quedan relegados aquellos que no tienen acceso a las mismas, aquellos que no la saben usar, por ignorancia o por vejez. Con esto no debe desestimarse a un mayor, ya que es quien en su momento construyó el mundo. Por eso los realmente válidos y valederos, en la actualidad son los jóvenes, pero en medida que tengan como valor agregado la falta de años cumplidos. Cuando estos pasan, en menor medida que antes, van quedado a un lado. Entonces, ¿quiénes son los mayores?

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