¿Qué es
estar muerto? ¿Qué es estar vivo? ¿Cuándo estamos muertos? ¿Cuándo estamos
vivos? ¿Por qué estamos vivos? ¿Cómo estamos muertos? ¿Cómo estamos vivos?
¿Acaso dejar de respirar es estar muerto? ¿No podemos estar muertos estando vivos? Ya tiesos, sobre unas cuantas paredes frías, grises y oscuras, escuchamos cómo nos lloran desde el otro lado. El calor repentino no ensordece y nos aliviana tanto como para salir impulsados lentamente ante la menor brisa. Los hermosos jardines floreados se convierten en subjetivos escenarios de perturbadora sequía. El aire, el agua y el fuego no están vivos y sin embargo viven más que nosotros. Tal vez, vivimos cuando no estamos pendientes de eso. Aplastados por la vida quien se cobra su excesivo uso y abuso. Unas campanadas y unas voces melodiosas al unísono intentando elevar nuestro espíritu, aquello que escuchamos llaman alma. Alma negra de cruel pesadez, truenos lejanos, brutal acompañamiento. Pandora implora se devuelvan sus problemas, el mundo muestra su desinterés, desparpajo. Caótica vestida de negra, empuñando el filo por encima de su cabeza, con su rápido movimiento nos arroja al oscuro pantano. Júbilo congelado, espacio no terminado. Estrellas que vemos que no existen, dioses que inventamos que no hablan. Un sentido no encontrado y búsqueda permanente. Ahora:
¿Acaso dejar de respirar es estar muerto? ¿No podemos estar muertos estando vivos? Ya tiesos, sobre unas cuantas paredes frías, grises y oscuras, escuchamos cómo nos lloran desde el otro lado. El calor repentino no ensordece y nos aliviana tanto como para salir impulsados lentamente ante la menor brisa. Los hermosos jardines floreados se convierten en subjetivos escenarios de perturbadora sequía. El aire, el agua y el fuego no están vivos y sin embargo viven más que nosotros. Tal vez, vivimos cuando no estamos pendientes de eso. Aplastados por la vida quien se cobra su excesivo uso y abuso. Unas campanadas y unas voces melodiosas al unísono intentando elevar nuestro espíritu, aquello que escuchamos llaman alma. Alma negra de cruel pesadez, truenos lejanos, brutal acompañamiento. Pandora implora se devuelvan sus problemas, el mundo muestra su desinterés, desparpajo. Caótica vestida de negra, empuñando el filo por encima de su cabeza, con su rápido movimiento nos arroja al oscuro pantano. Júbilo congelado, espacio no terminado. Estrellas que vemos que no existen, dioses que inventamos que no hablan. Un sentido no encontrado y búsqueda permanente. Ahora:
¿Estamos
vivos?