sábado, 17 de abril de 2010

Encadenados a las reglas

Mirando parte de la película La hija del presidente, me inspiré para escribir sobre las reglas. Escuché: “a veces hay que romper las reglas” Siempre me cuestioné este tema, qué tan bueno o malo, o correcto o incorrecto puede ser romper algo que está estipulado de una determinada manera para que funcionemos correctamente, por ejemplo en una sociedad, o a menor escala en un trabajo, colegio o familia. Suena a dogmas de la iglesia, normal morales, que nos atan a no hacer determinadas cosas, o por el contrario hacerlas. No me opongo a lo moral, me opongo a lo que se deja de hacer o disfrutar porque se considera moralmente no apropiado. Reglas, y más reglas.
Leyes, usos y costumbres y normas. Todas con un castigo determinado por su incumplimiento, desde miradas de desprecio hasta la pena de muerte (en algunos países)
Vivir en democracia, de una u otra forma es contradictorio. Se supone que la democracia es libertad, pero no somos del todo libres, hay muchas cosas en la que estamos limitados. Los límites nos atan a no ser, tal vez, como quisiéramos. Sueño con un mundo sin ningún tipo de límite, cómo sería, qué pasaría, podríamos estar peor, pero también está la posibilidad de mucho mejor. En los sueños no existen, por suerte, estos.. Los límites nos determinan, metafóricamente, un espacio, líneas las cuales no podemos cruzar (los límites entre los países son líneas imaginarias) Esas líneas no se ven, no existen, ¿existen los límites? Estamos determinados., entonces no vivimos en democracia, vivimos en determinación. Que no se entienda que considero que hay que vivir en dictadura, monarquía, demagogia o vaya a saber uno cuántas formas más de gobiernos existen o existirán. Solo pienso que hay que vivir libres, sin pensar antes de hacer en el límite, en la regla. Eso nos traba en un mundo cruel, de los límites surgen muchos males. De los dogma de la iglesia muchísimos más. Imposible no regirse, de todas maneras, de los límites. Seguramente si alguien no los hubiese estipulado, reinaría hoy el caos, y de seguro dentro del caos existen límites. No podemos escaparnos de ellos, donde vayamos están, nacemos limitados. Si nos oponemos, empezamos a caminar en el sentido contrario del que todos caminan, para poder hacerlo hay que ser resistentes, aguantar y no cansarse nunca, ni descansar. Hay animales que luchan contra la corriente del río, y terminan muertos. La muerte limita la vida. Nada que limite la vida es bueno, nada que limite es bueno. Los límites esclavizan y dejan marcas que nunca se borrarán, aunque también traspasarlos puede ser peor…
HAY QUE SER LA EXCEPCIÓN A LA REGLA.

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