Diferente, se que soy diferente, pero no al resto de las personas que son aburridas, sino que soy diferente al Norberto de hace unos pocos años, tal vez 3, cuando tenía solo 17 y pensaba, pensaba mal, veía todo distorsionado, y ahora lo veo como no lo debería ver pero es así como me gusta. Soy diferente porque ahora escribo, y escribo como no me gustaban que escribiesen los demás, cuando para decir algo simple daban miles de vueltas, gastaban tiempo en expandir un concepto simple, inclusive a veces siquiera llegaban a hacerlo entendible. Me pregunto si esas personas sabían resumir, se que escribían mal, pero no lo digo yo, lo dicen sus textos, al leerlos, al recorrer cada renglón y desglosarlo solo me daba cuenta que la capacidad de síntesis en tan necesaria como aburrida. Me refiero a que cuando leo mis cuentos son tan intrincadamente enredados que se que son geniales, por lo menos para mi, y eso ya basta para hacerlos geniales. Podría decir “Alma asesinó a su hijo”, pero eso sería muy aburrido, rutinario, normal, eso puede hacerlo cualquiera, pero lo otro no, no lo logran, porque no son Norberto, y nunca lo serán, como yo nunca seré Borges. Se que mis cuentos reflejan mi grado de locura, y eso me fascina, están escritos un tanto esquizofrénicamente y pueden intentar entenderlos, pero solo lograrán hacerlo aquellos que vean lo que yo cuando se despiertan. Veo personajes de mis cuentos no escritos, mirándome para intentar robarme sus futuros, sus formas de morir. “No pienses tanto” ¿Cómo hago? Si por pensar en cómo hacerlo ya estoy pensando… Se que cuando muera, quiero que alguien escriba mi cuento, con mi forma de escribir, con mi demencia delirante.
Tal vez solo intente dar un mensaje. No lo voy a lograr, dado que el mensaje es oponerse al sistema, pero no como un inadaptado social de esos que vemos en la calle, sino de una manera que nadie hizo, que no se cuál es, pero se que al oponernos al sistema estamos entrando en otro, y así contradictoriamente vamos a morir intentando algo que nadie va a lograr nunca. Y cuando acabemos siendo un cadáver frío comidos por gusanos, vamos a entrar a un cuento, el cuento de la vida pasada. Un cuento mío. ¿Qué suceso en mi vida habrá cambiado al Norberto de antes? El suicidio, tal vez. Era perfecto, y ahora no lo soy. Genial. Si, pero eso me trae algunos problemas. Antes era tímido y callado, ahora discuto absolutamente todo lo que creo incorrecto, y en la mayoría de los casos obtengo un enojo profundo de las personas, el cual entiendo como una victoria clara, porque se enojan cuando no pueden con sus argumentos cambiar mi forma de pensar, pero se que se dan cuenta que estoy cambiando la de ellos. Se también que soy un tanto ególatra, o la egolatría es un tanto Norberto. Eso anterior es un acto de vanidad. Solo me molesta los que agachan la cabeza por el hecho de “es así” Es así porque nadie hace que no lo sea. La injusticia existe en tanto dejemos de lado la justicia. En tanto haya personas incapaces de hacerse valer como tales. Ese es el sistema, es socialmente increíble, pero nos lleva a la muerte. La sociedad es el cáncer de la sociedad. Los avances son retrocesos. Y la vida no es más que un puñado de horas espaciales ocupando un lugar en lo que denominamos mundo.
Se me ocurrió el otro día que todo puede ser el inverso perfecto, como el silencio, no es ausencia de sonido, sino que el sonido es ausencia de silencio. La sombra no es un lugar al que no accede la luz, sino la luz es un lugar al que no accede la sombra. La muerte no es el final de la vida, sino que la vida es el principio de la muerte. Una lógica no exacta en todos los casos. Pero si el sonido no es sonido sino es escuchado, y la luz no esta sino la vemos, y la muerte no existe sino hay vida, entonces nada está en ningún momento, pero está en otro y al mismo tiempo. Solo las personas hacemos una cosa al unísono, envejecer. Y nada tiene que ver, pero para qué descansó Dios el último día, si es un dios no debería cansarse y si lo hace debería tener el poder suficiente para revertir esa situación. Sigo sin entender cómo hay personas que creen en esto. La Biblia es una historia maravillosa, pero solo eso. Otro sistema, que abarca el 30% de la población mundial, que es muchísima gente, más que la que nadie pueda imaginarse. Y ese es el poder que tiene la iglesia, personas. ¿Y para que escribí todo esto? Para demostrar solo una cosa: TODO EN MI ES MÁS ENREDADO DE LO QUE PARECE, PORQUE NORBERTO YA NO ES NORBERTO.
No hay comentarios:
Publicar un comentario