sábado, 10 de marzo de 2012

La muerte de un lado


En un velorio, me preguntaba por qué las personas insistimos con estar al lado del cajón que contiene el cuerpo hasta el último instante. Y la respuesta la encontré recordando que cuando cierran el mismo, piden a todos que se retiren del entorno, y bloquean aquella terrible imagen.
El cuerpo ya sin vida adquiere un valor agregado que solo lo gana al momento de la muerte. Simboliza el último dejo de vida de la persona, se conecta con toda su inmediatez y la representa fríamente. Sus familiares connotan un sentimiento equívoco y se aferran de él para evitar sentir más dolor del que les produce el futuro cambio del tradicional encuentro con quien tal vez no apreciaban al estar vivo.
Al final, el dolor es tan grande que no pueden permitirnos perpetuarlo observando como la tapa del ataúd atrapa por siempre el resabio de vida restante en el difunto. Así y todo debemos seguir viviendo.
Todo cambia cuando quienes tienen el llanto encima, somos nosotros.

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