El agua
congelándose en aire, cayendo en la tierra, golpeándola y despertando a los
seres del inframundo. Estos seres resquebrajando las placas del mundo para
vengarse del violento frío que interrumpe el descanso eterno de quienes su control,
Hades tiene. El fracturado pasto destruyéndose al son del viento. Las nubes vuelan tristes porque nunca
volverán a donde surgieron. El mar lanzando manotazos al cielo para permitirse
ser tan cristalino como para no reflejar quien no es. Los volcanes enardecidos
por el amor que los ángeles no le conceden, violentos y apasionados, expulsan
en llamas y por partes el corazón que nadie les acepta. Los rayos tronados de
quien grita desde arriba ¡Despierta y sigue viviendo! Cupido invirtiendo su
arco y lanzándose a si mismo un flechazo de muerte instantánea. Así es como la
naturaleza representa de forma sectorizada lo que cada uno de nosotros siente
al vivir. La rareza de morir…
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