Cuánto
estamos dispuestos a perder por aquello que no tenemos. Pensando en mil
momentos no vividos, y en el devenir incierto, vibrante y emocionante. La vida
es una sucesión de carreras, me imagino corriendo sin sentido por el espacio
efímero e inmenso, ganando siempre y perdiendo contra mí mismo. La lluvia que
me despierta golpeándome en la cara pero que me ahoga entrando en mi cuerpo. La
amplitud de mis pensamientos que me impiden alcanzarlos pero que me oprimen por
todos lados. La gente mirándome y no comprendiendo por qué soy como soy. Me
siento accidentado, con un cúmulo de personas alrededor preguntándose por qué
suceden las cosas. Yo intentando explicar que yo quise que sucedan de ese modo
y que nadie tiene la culpa de no haberlo impedido. Es una imagen dentro de mí. La
lástima nos lastima.
Un día me
quedé dormido escuchando música para relajarse, específicamente el cantar de
unos delfines. Mientras me dormía, creí estar muriendo, una paz se adueñaba de mí
ser. No era vacío, oscuro, sino acercamiento y tranquilidad, calidez y
desparpajo. Nunca me había sucedido, hasta que pasó. La consecuencia de un
momento aplicada a otro. Como si fuese la sensación de un placer determinado
asociada a una acción que nada tiene que ver. La felicidad de sacarse la
lotería pero puesta en el simple hecho de estarse durmiendo. La inconexión de
lo que escribo con la adrenalina que me produciría que alguien lo entienda. No
entiendo.
A veces
repito escritos, escribiéndolos de diferente forma, o inclusive de la misma,
pero qué más da. Por qué limitarnos a encerrar nuestra inteligencia en nuestra
mente. Bastante tenemos con tener el alma en el cuerpo sin poder lanzarla al
infinito y más allá. Sonrían a quien lo necesite y sonríanle más a quien no,
probablemente no esté demostrando lo que realmente le sucede.
Dicen que
cuando morimos, el cuerpo se aligera levemente por dejar ir esa masa energética
a los que todos llaman alma. Yo creo, y estoy seguro que lo que nos pesa, no es
el alma, sino los sentimientos…
Muy lindo :)
ResponderEliminar